¿Y las balanzas?
Con mucha simpatía fue acogida la disposición del Instituto Nacional de Protección de los Derechos al Consumidor (Proconsumidor) de obligar a las envasadoras de gas propano a vender por libra este producto, sobre la base de que se cometían irregularidades contra la población.
Sin embargo, el plazo establecido por este organismo ha vencido y estos establecimientos han obviado instalar las balanzas para pesar el gas para evitar que los usuarios sean estafados con la comercialización de ese carburante.
Algunas envasadoras que han puesto las balanzas prácticamente las tienen de lujo, según la denuncia de personas que esperan por la intervención de las autoridades de Proconsumidor.
Viacrucis pasar por Palacio de Justicia
La práctica es vieja, pero ninguna autoridad se ha dignado resolverla. El caos en el tránsito en los alrededores del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva se agrava cada día más por la falta de estacionamiento para las personas que se ven obligadas a acudir a la Fiscalía del Distrito Nacional y a tribunales por algunos asuntos pendientes.
Además del negocio ya establecido de algunos que cobran por cuidar los vehículos, se agrega que los conductores tienen que estacionarse en todas las calles circundantes del sector y otros se apoderan de las aceras, obstruyendo no sólo el tránsito normal, sino también poniendo en peligro a los transeúntes.
La verdad es que la situación es caótica.
El desayuno
Muchas voces se han levantado contra la suspensión indefinida del desayuno escolar anunciada por el ministro de Educación, Melanio Paredes, ante la incapacidad de las autoridades para ofrecer esta alimentación con la total garantía para la salud de los estudiantes.
Algunos que critican la medida lo hacen para aprovechar la coyuntura política, otros, sin embargo, no esconden su preocupación por la necesidad de que el Estado supla de alguna alimentación a los estudiantes que diariamente acuden a las escuelas públicas sin merienda, lo que dificulta su aprendizaje.
Diferentes fórmulas se han planteado para salvar el desayuno escolar, que implica más de 3 mil millones de pesos al año. Una de esas propuestas es que la merienda salga del control de Educación.
Sin embargo, los casos de las intoxicaciones no pueden quedarse sin investigar ni sin castigo.
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