¿Y cómo?

http://eldia.com.do/image/article/90/460×390/0/309070D3-AB62-4E75-91F8-526C1E56C3A5.jpeg

Resulta que esta semana hemos sido testigos de que la campaña, mil veces fallida, de corregir lo que hay que ha… (bueno eso), finalmente fue sustituida por una nueva que habla de cambio.

Los teóricos morados van a encontrar una y mil explicaciones para justificar el porqué del nuevo eslogan y lo cierto es que la lógica indica que, si como ellos expresan, han aumentado las preferencias electorales vertiginosamente, no deberían modificar el mensaje.

Ahora bien, algo si ha quedado claro, y es que por fin, por fin, por fin, desde el gobierno, se dieron cuenta de que el electorado va a votar por una modificación del estado de cosas.

En ese sentido, haremos un ejercicio práctico a los fines de verificar si el candidato del gobierno podría ser el cambio.

Imagínese que usted tiene un problema grave con un vecino. Lo primero que hace es que acude a la policía a poner la denuncia, pero no se la reciben; asombrado, va a la fiscalía y allí no le dan curso; estupefacto, se dirige donde el diputado de su zona y éste le explica que a pesar de la gravedad del problema, él no tiene forma de tratar eso en el hemiciclo; acude entonces al senador de la provincia, pero ni lo dejan pasar. Ya en este momento, usted está convencido de que algo raro está sucediendo y acude a la prensa.

Curiosamente, su denuncia se “minimiza”; finalmente, decidido, interpone usted directamente una demanda y comienza el largo y tortuoso proceso judicial; culminando, llega a la Suprema Corte de Justicia y un buen día, mientras espera el conocimiento de la causa, alguien se le acerca al oído y le dice : “¿Tú crees que aquí van a condenar a un compañero del PLD?”

Alguien podría tildar este recuento de exagerado e improbable, pero tomando en cuenta el sectarismo demostrado hasta la saciedad de los peledeístas, el afán de controlarlo todo, la ausencia de procesos judiciales en el gobierno más corrupto del planeta (según lo han calificado organismos internacionales), que el propio Jefe de Estado está en campaña y que su mujer es la socia del que promete algo nuevo, ¿qué necesidad tiene un pueblo de mantenerse bajo la espada de Damocles?

La frase es: Danilo es el cambio; y la pregunta es: ¿y cómo?

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.