Volvió el dengue
Hasta hace poco éramos un país libre de dengue. Así hay campañas que periódicamente proclaman que seremos libres de analfabetismo, de apagones, de enfermedades de transmisión sexual; y que tendremos un mejor sistema sanitario, con disponibilidad de camas en los hospitales públicos.
Lo cierto es que los anuncios de libertad por determinadas razones nos duran poco. Hay que empezar a preocuparse, porque tampoco somos libres del dengue. No se trata de casos aislados, sino de que hay muchos pacientes afectados y crece la alarma.
A veces la alarma es un indicio de que algo no se está haciendo como debe hacerse para corregir el problema. Casos hay, con nombres, de pacientes, niños, en su inmensa mayoría, que demuestran cómo el problema se ha recrudecido.
El dengue, cuando se sale de control afecta tanto a la población dominicana como a la región. Ni hablar de la llamada población flotante al inicio de un periodo de vacaciones y con cientos de turistas en camino, ya que escogieron a la República Dominicana como destino para divertirse y descansar.
Las características del hábitat de los dominicanos, que incluye las casas y vecindades, son conocidas. En muchas zonas hay condiciones -multiplicadas con las últimas lluvias- que permiten los hospederos del mosquito transmisor de dengue. Hay que curar a los pacientes que llegan a los centro de salud, pero hay que advertir a toda la población, mediante campañas. Es fundamental que las autoridades orienten de manera más enfática cómo cortar el ciclo de inicio y reproducción de la enfermedad.