Venezuela.– A pocos metros, entre decenas de carpas improvisadas y donadas que se levantan como refugio temporal para quienes lo perdieron casi todo tras los terremotos que afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio, se encontraba sentada Yovanna Torres.
Con el brazo derecho vendado por una fractura en la muñeca, Torres narró a El Día cómo aquella fatídica tarde ella y su esposo fueron las únicas dos personas que lograron salir con vida del autobús en el que se transportaban de regreso a casa.
“Volvimos a nacer. Por lo menos mi esposo y yo, que fuimos las dos únicas personas que salimos vivas del autobús, volvimos a nacer otra vez”, expresó.
La mujer recordó que, tras el impacto, la visibilidad era nula debido a la magnitud del desastre. “Cuando salimos de ahí no podíamos ver nada porque eso era una nube de tierra, de polvo. Todos los edificios de ese sector se cayeron”, relató.
Entre escombros y réplicas
Según su testimonio, el peligro no terminó con el colapso de las estructuras, ya que la calle se abrió en dos, "entonces o nos tragaba la tierra o nos agarraban los postes de luz o las réplicas, porque había muchas en ese momento”, explicó.
A pesar del caos, lograron salir caminando. “Después, no sé, yo creo que Dios fue el que nos dio la fortaleza de llegar caminando desde Caribe hasta aquí, hasta Catia La Mar. Y aquí estamos, desde ese momento en adelante”, agregó.
Herida en medio del caos
Torres también explicó resultó herida luego de ser empujada en medio de la desesperación colectiva.
“¿Qué me sucedió en el brazo? Me empujaron en el bululú porque estábamos todos locos y tuve fractura en la muñeca”, dijo.
Desde la madrugada del 24 de junio, cuando llegaron a la zona afectada, permanece junto a otros damnificados en un campamento improvisado. “Desde el 24, a las 3 de la mañana que llegamos, estamos en casas de campaña”, afirmó.
Ayuda llega, pero falta agua
En cuanto a la asistencia recibida, valoró positivamente el apoyo, aunque señaló necesidades urgentes. “Buenísimas, muy buenas. Las únicas personas que se abocaron hacia nosotros fue la gente de afuera, que han estado con nosotros de lleno en la comida, en la logística, ropa; trajeron esas carpas. Yo estoy esperando que nos asignen la de nosotros, las literas que llegaron, los baños que colocaron”, indicó.
No obstante, advirtió que la principal carencia en la comunidad es el acceso a agua potable.
“Ahorita lo que más se necesita, que eso sí es una ayuda personal mía para toda la comunidad, es agua. Agua potable, porque eso sí se escasea mucho aquí”, sostuvo.