Santo Domingo.-Llegaron desde Venezuela, Perú, Colombia, Estados Unidos, Haití y otras 28 naciones. No trajeron uniformes de competencia ni llegaron persiguiendo un récord.
Llegaron con credenciales, horarios de trabajo y una misión menos visible: conseguir que todo funcione para quienes sí vinieron a competir.
Fueron 328 voluntarios extranjeros que formaron parte del equipo humano de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, una presencia internacional que revela una dimensión poco visible del mayor acontecimiento deportivo de la región: detrás de cada delegación, cada escenario y cada jornada de competencia había una red de personas que trabajó para que la experiencia ocurra.
El dato, registrado en un informe presentado al Comité Organizador y actualizado al 5 de agosto de 2026, adquiere especial significado cuando se observa su procedencia. Venezuela aportó 55 voluntarios; Perú, 39; Colombia, 35; Estados Unidos, 32, y Haití, 28.
México sumó 25, mientras Cuba y Argentina aportaron 20 cada uno.
Son números. Pero también son historias de movilidad, encuentro y servicio. Personas que dejaron por un tiempo sus ciudades y rutinas para instalarse en una experiencia colectiva en República Dominicana.
En en lugar de mirar los Juegos desde las gradas, decidieron formar parte de ellos desde dentro. Santo Domingo 2026 contó con un programa general que superó los 10,000 voluntarios, distribuidos en distintas áreas de operación y capacitados para asumir responsabilidades dentro de la organización.
Rol
— Organización
El voluntariado extranjero funciona de otra manera. No compite como una delegación en busca de medallas, pero reúne una diversidad semejante. Llegan de países con realidades distintas y hablan con acentos diferentes.