Voces en el PRSC 

La población sólo ha gozado de los pleitos ocurridos en el Partido Revolucionario Dominicano.

Pero hay temor de que los demonios se despierten dentro del Partido Reformista Social Cristiano cuando se abra el proceso para la renovación de los cargos, máxime que ahora fueron reintegrados como militantes el senador Amable Aristy Castro y otro grupo de 161 militantes que habían sido expulsados de las filas y rehabilitados por el Tribunal Superior Electoral.

Desde ya Modesto Guzmán y sus seguidores ven factible que se convoquen primarias en lugar de un congreso, como pretende hacerlo la cúpula del PRD encabezada por Carlos Morales Troncoso.

Para nadie es un secreto que hay dirigentes que esperan su turno para llegar a cargos más altos dentro de la estructura reformista, por lo que no se descarta que puedan surgir enfrentamientos de lamentables consecuencias.

PLD, caso diferente

También el Partido de la Liberación Dominicana está inmerso en los aprestos de su reestructuración. Sin embargo, entre los peldeístas las cosas se manejan con otro criterio y bajo el respeto de la directiva máxima que lo constituye el Comité Político.

A diferencia del PRD y del PRSC, el PLD no acepta ni permite violación a la autoridad de sus líderes ni de los estatutos, además de que goza de la miel del poder, que siempre resulta apetecible para ganar adeptos y mantener la reunificación partidaria.

Entra Agripino

Monseñor Agripino Núñez Collado tomó partido ayer sobre el conflicto interno del PRD, al emitir el juicio de que ve positiva la actitud asumida por el expresidente Hipólito Mejía de apartarse del candente escenario que existe en esa entidad para facilitar el camino del diálogo y la concertación.

Ya la mediación de la iglesia Católica adopta otro matiz con estos pronunciamientos del mediador por excelencia o del Diálogo Nacional, debido a que se observa una posición más proactiva a favor de que los perredeístas, no importa del lado que estén entre Miguel Vargas e Hipólito Mejía, puedan desprenderse de los prejuicios y de las diferencias para permitir una verdadera concertación.