Lunes, 17 de junio, 2019 | 7:17 am

“Voces de Chernóbil”



Las “Voces de Chernóbil” (1997) es el terrible libro-testimonio de la bielorrusa Svetlana Alexievich, premio Nobel de Literatura 2015, que trata sobre las consecuencias de la catástrofe del accidente nuclear de abril de 1986.

Lo recordamos ahora porque el problema mundial de los desastres al parecer se nos viene encima, a menos que esas noticias del cable que nos revientan los oídos sean informaciones mediáticas, para mantener confundidos a los ciudadanos del mundo, mientras los amos del universo continúan el reparto de la geografía mundial.

Amenazas de meteoritos que van a destruir la Tierra, terremotos, y hasta crisis humanitaria en Venezuela, cuando ya se han producido miles de muertes de los humildes ciudadanos por los desplazamientos forzosos, los secuestros de las niñas del Boca Haram, en el Congo, y las perversidades del ISIS (grupo paramilitar yihadista), que fue delatado por el desgarrador libro “Yo seré la última”, de Nadia Murad (2018).

En cuanto a Chernóbil, su autora ha dicho: “La gente después de Chernóbyl obtiene nuevos conocimientos. Vive como si fuera después de la tercera guerra mundial”.

Y eso es lo que sentimos, pero ahora estando en la sala del Foro Universitario de las Américas y el Caribe para la Reducción de Riesgos de Desastres.

El evento fue celebrado en la Universidad del Caribe, y fue una jornada de debates para el consenso de la educación superior en el marco del Acuerdo de Sendai (Miyagi, Japón) 2015-2030, aprobado en las Naciones Unidas, sucediendo al Acuerdo de Hyogo, para ampliar la reducción de desastres.

En las presentaciones interactivas que presencié vi muchas voces analizar el marco normativo e institucional para la Reducción de Riesgos de Desastres (RRD), a cargo de la doctora Miguelina Tactuk, quien es la directora de la Escuela Nacional de Gestión de Riesgos en la Defensa Civil de la República Dominicana.

Le siguió la doctora Milagros Yost, asesora del Ministerio de Educación Superior y Coordinadora de la Red de Universidades de Latinoamérica y el Caribe, quien abordó los factores de desastres y su experiencia de conformar las Unidades de Gestión de Riesgos.

La ingeniera Mercedes Feliciano, una consultora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), tuvo a su cargo el rol de las instituciones de educación superior (IES) y las acciones que estas tienen que implementar. Porque las academias deben ser referentes para llevar a cabo proyectos e investigaciones en todos los aspectos a esta problemática. Todo esto ocurrió en sentido interno, es decir, en el escenario de la patria.
Pero hay otros escenarios previos a los desastres, tal es: Habitat III, la Nueva Agenda Urbana, de 2004; Acuerdo de París, sobre Cambio Climático, 2015; los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); el marco de Sendai para la reducción de desastres (2015), y aunque nadie parece tener en cuenta, está el Plan Nacional de Gestión Integral de Prevención y Mitigación de Riesgos, creado mediante el decreto 275-13, para definir los lineamientos de una política de gestión y principios básicos para ser desarrollado por las instituciones ante los desastres en República Dominicana.

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