Violencia sexual
Esta implica el acto de coacción hacia una persona con el objeto de llevar a cabo determinada conducta sexual, incluyendo comentarios e insinuaciones no deseadas y el comercio de la sexualidad mediante coacción.
Se utiliza la fuerza física, psíquica o moral en la violencia sexual.
Las víctimas más frecuentes son los niños y las mujeres y el agresor es generalmente del sexo masculino. Formas de violencia sexual: abuso y violación sexual de niños y adolescentes, acoso en la calle, escuela, hogar, recintos carcelarios, lugar de trabajo, explotación y turismo sexual, prostitución, pornografía infantil, abuso sexual a la pareja.
En los niños y niñas es el caso de la pedofilia y el abuso sexual intrafamiliar. Generalmente el agresor es un familiar o una persona muy allegada al hogar, pues la cercanía y confianza facilitan el abuso.
Consecuencias. Están relacionadas con la salud reproductiva y sexual, mental y el bienestar social. Importante destacar las complicaciones ginecológicas y las infecciones de transmisión sexual en el caso de complicaciones físicas.
Complicaciones psíquicas: culpa, ira, ansiedad, depresión, dolor, desesperación, autoestima disminuida o nula, inseguridad, estrés postraumático, alteraciones del sueño y la alimentación, intentos de suicidio, trastornos sexuales. En cuanto a lo social, una consecuencia a largo plazo sería la prostitución y la reproducción de la violencia.
Prevención: EDUCACIÓN. Implementar en escuelas y colegios programas que incluyan educación sexual desde los primeros cursos, en cuyos contenidos se integren la salud sexual y reproductiva, las relaciones y la violencia. Para adultos información completa y accesible.
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