Violencia intrafamiliar y propuestas

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Celedonio Jiménez

La violencia dentro de la familia puede ser vista como parte de la violencia general que arropa a la sociedad dominicana.

Una de las consecuencias fundamentales de este fenómeno lo constituye la pérdida de la cohesión social dentro del núcleo familiar, esto es, la pérdida de la unidad y la armonía del grupo, y el deterioro de las relaciones interpersonales dentro de él.

Un efecto extremadamente negativo de la violencia intrafamiliar es que sus miembros, y sobre todo los más jóvenes, reproducen lo que han visto y aprendido en el seno de su hogar, replicándolo en la sociedad.

La abusiva violencia escenificada dentro del grupo familiar encuentra vía de realización en una injustificada concepción y aplicación del poder por parte del que lo posee.

Así vemos que los más débiles o vulnerables dentro del grupo suelen ser las víctimas de la violencia: la mujer y los hijos.

La violencia intrafamiliar puede recorrer un ciclo, y ello estará en función de los niveles en los rangos de poder de los componentes de la familia. De este modo la violencia dentro del grupo familiar se puede dar del hombre sobre la mujer, de ambos padres sobre los hijos, del hermano sobre la hermana, del hermano mayor sobre el menor.

No sólo la mujer y los miembros menores suelen ser víctimas de la violencia intrafamiliar, también pueden serlo los envejecientes, quienes mientras más dependen de su cuidador, más alto riesgo corren de ser abusados.

La violencia también puede darse, y de hecho se ha dado, en parejas o familias lésbicas u homosexuales.

La violencia intrafamiliar abarca variadas formas de violencia, entre las que se puede mencionar la golpeadura física, la intimidación, el insulto, la amenaza, la violación, el acoso, el abandono del menor, etc.

La violencia intrafamiliar es uno de nuestros males que han echado raíces. Su superación no es cosa de poco tiempo; pero hay que comenzar. En este orden proponemos un trabajo estatal, comunitario, institucional y personal para avanzar hacia la masculinidad positiva, respetuosa de todos los demás, no violenta y que busque el manejo adecuado de las emociones, diferencias y conflictos.

La superación de la violencia intrafamiliar pasa por una fuerte educación respecto a la cuestión de la equidad de género y en relación a los valores respeto y paz.

La violencia dentro de la familia no puede ser vista como un mero problema doméstico, privado. Debe ser visto y tratado como un asunto de interés público, comunitario. Junto a las medidas punitivas y de terapia respecto a los perpetradores de la violencia familiar, el Estado y las instituciones correspondientes deben emplearse a fondo en la protección de las mujeres, niñas y niños, y en la orientación y educación de padres y tutores de familias.

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