Violencia de género: una ruta que va más allá de la justicia
- El sistema de salud contempla protocolos para atender a mujeres afectadas por violencia. Daño. Especialistas advierten sobre efectos en la salud física, sexual y reproductiva.
Santo Domingo.-Todos, en algún momento de la vida, han sido testigos de alguna manifestación de violencia de género: en la familia, entre vecinos, en una relación conocida o incluso en una escena que ocurre frente a nosotros.
Pero detrás de cada uno de esos episodios visible se encuentra una historia que puede prolongarse durante meses o años y que implica consecuencias que no desaparecen cuando la víctima decide decir en voz alta: “Ya basta”.
Un caso que permite observar la magnitud de esta problemática es el de Yenifer Crismar Marín Díaz. El pasado mes de mayo del año en curso se hizo público, a través de las redes sociales, un video en el cual la víctima expresó que ella, su madre de 71 años y su hija menor de edad permanecían escondidas debido a las amenazas que, según denunció recibía de su expareja, Luis Enrique Evertsz Marín.
La víctima explicó que llevaba tres meses viviendo bajo temor constante y modificando su rutina. También situó el comienzo de los episodios de violencia en 2021, año en el que había presentado la primera denuncia tras un incidente ocurrido mientras tenía en brazos a su bebe de tres meses.

La difusión pública del caso antecedió a la captura del señalado y, más tarde, a la imposición de 3 meses de prisión preventiva. Luego de conocer la sentencia, Marín Díaz comunicó que ella y su familia se sentían más seguras. Su historia abre una pregunta que va más allá de un caso particular: ¿Qué ocurre con una mujer desde el momento que denuncia y qué tan preparada está la respuesta pública para proteger su vida, atender su salud y acompañarla hasta que pueda reconstruirla?
Cuando se mira la violencia basada en género únicamente desde la justicia, deja fuera una parte esencial del problema. Las agresiones pueden llegar a producir lesiones visibles, pero no sólo se quedan en estas lesiones, sino que también pueden tener consecuencias sexuales, reproductivas y psicológicas que requieren atención médica. Por eso, la ruta de una víctima puede comenzar en una fiscalía, pero también en una emergencia, una consulta ginecológica, una consulta de salud mental o cualquier otro servicio de salud.
Atención integral
En respuesta a una solicitud de información, el Ministerio de Salud Pública precisó que los servicios sanitarios públicos y privados deben aplicar la Norma Nacional para la Atención Integral en Salud para Personas en Situación de Violencia de Género e Intrafamiliar, de 2022, y las Directrices de Atención Integral en Salud a Mujeres en Situación de Violencia de Género, de 2025. Estas últimas establecen procedimientos específicos para abordar la violencia física, psicológica y sexual. Esto sitúa la identificación y la atención de las víctimas dentro de las obligaciones del sistema sanitario, incluso cuando la mujer acude inicialmente por un problema de salud.
La ginecóloga y terapeuta sexual Lilliam Fondeur explica que los efectos pueden aparecer de inmediato o permanecer durante años.
En el caso físico se pueden ver comprometidos distintos sistemas del organismo, mientras que en la salud sexual y reproductiva pueden verse afectadas la sexualidad, la capacidad de decidir sobre la reproducción y el curso de un embarazo.
Procedimiento
— Judicial
En los procesos judiciales que involucran a personas en condición de vulnerabilidad, el Poder Judicial dispone de centros de entrevistas forenses para víctimas y testigos. El servicio busca obtener declaraciones informativas o testimoniales.
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