Violaciones sexuales
Los reales o presuntos abusos sexuales, atribuidos en esta ocasión a policías kenianos en Haití son parte del precio que paga aquella nación por la incapacidad de sus líderes para darle una salida a la inviabilidad política, la infuncionalidad del Estado y principio de autoridad, en última instancia derivado del monopolio de la fuerza.
Lo documentado por la ONU hasta el momento son cuatro denuncias que los kenianos han negado, pero de haber ocurrido violaciones no sería la primera vez. Los casos atribuidos a soldados de la misión de la ONU que se extendió de 2004 a 2017 suman cientos.
El cólera
Y como si las violaciones sexuales fueran poco, Haití ha tenido que vérselas con el cólera, una infección intestinal que había estado ausente de la isla desde por lo menos el siglo XIX hasta que la trajeron de vuelta en 2010 soldados de Nepal bajo el mandato de la ONU. Desde entonces a nosotros también nos toca.
