Villar Mendoza, el disidente cubano seguido por su esposa y repudiado por familiares
LA HABANA, Cuba.-El disidente cubano Wilmar Villar Mendoza, muerto el jueves tras unos 50 días de huelga de hambre, era secundado políticamente por su esposa Maritza, pero era repudiado por otros parientes, un reflejo de las fracturas ideológicas que dividen a miles de familias cubanas.
"Dentro de la familia había conflictos a consecuencias de las actividades políticas de Wilmar y su esposa, Maritza Pelegrino", dijo a la AFP el activista opositor Elizardo Sánchez. Explicó que la madre, la hermana y la suegra del disidente fallecido tienen relaciones de pareja con agentes del misterio del Interior y son "partidarias del Gobierno".
Villar, de 31 años, piel blanca y figura atlética, aparece con el pelo rapado al lado de una bandera cubana en unas fotografías tomadas poco después de su incorporación a las actividades disidentes a mediados de 2011, cuando se fundó la Unión Patriótica de Cuba, que preside el expreso político José Daniel Ferrer en Santiago de Cuba, 900 km al sudeste de La Habana.
Padre de dos niñas de 5 y 10 años, Villar era católico mientras que su esposa, que se incorporó al movimiento opositor Damas de Blanco, era evangélica, según Sánchez, quien dirige la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
Poco se sabe sobre la vida de Villar, cuya huelga de hambre y su deceso no han aparecido en los medios de comunicación de la isla, todos bajo control estatal.
Blogueros oficialistas señalaron que era "un violento ciudadano, de una peligrosidad social comprobada" y un "antisocial, guapetón y abusador", que fue denunciado por su suegra a la policía tras una pelea doméstica en julio de 2011.
El caso fue archivado después de que la suegra retirara la acusación, pero las autoridades "se lo recordaban y lo utilizaron" tras su detención el 14 de noviembre, cuando participó en una protesta pública en Contramaestre, su pueblo natal de 100.000 habitantes en la provincia de Santiago de Cuba, dijeron activistas.
Tras ser condenado en noviembre a cuatro años de cárcel por "desacato, desobediencia y atentado", Villar comenzó la huelga de hambre que lo condujo a contraer una neumonía y después a la muerte por "fallo multiorgánico por sepsis generalizada".
Falleció en el Hospital Clínico Quirúrgico "Juan Bruno Zayas" de Santiago de Cuba, donde estaba internado, el jueves a las 18H45 locales (23H45 GMT). Según relató Maritza, su marido le dijo con determinación en su última visita que sólo saldría de prisión "libre o muerto", un caso similar al del albañil Orlando Zapata, quien falleció en La Habana el 23 de mayo del 2010, tras mantener en la cárcel una huelga de hambre de 85 días.
"Siempre estos personajes (huelguistas de hambre) se han arrepentido y han intentado conservar la vida, solo que siempre en un punto de no retorno que ha desencadenado su muerte y oxigenado la campaña contra Cuba", escribió el bloguero oficialista Carlos Antonio Fernández.
Villar será sepultado este viernes en Contramaestre y según el expreso Ferrer, quien dijo que no podrá acudir al funeral por estar retenido por agentes de la policía en su casa, la madre, "que no aprobaba las actividades políticas de Wilmar, se encargó de todo, marginando a la esposa" del sepelio.
Las divisiones políticas han marcado la vida familiar de los cubanos desde el triunfo de la revolución en 1959, inicialmente entre los que emigraron y los familiares que se quedaron, haciéndose evidentes internamente a partir de los años 90, cuando los opositores -considerados "mercenarios" de Estados Unidos por el gobierno- comenzaron a tomar auge en la isla.
Otro caso de diferencias políticas intrafamiliares es el del ciberperiodista Guillermo Fariñas, cuya madre, Alicia Hernández, no comulga con sus ideas políticas pese a lo cual lo ha socorrido durante las más de 20 huelgas de hambre que ha mantenido.
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