Vida sexual de la pareja

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Generalmente encontramos que alguien dice no tener problemas sexuales o emocionales, sino su pareja, que ella es la que tiene que asistir a la consulta.

Nada más divorciado de la verdad. Cuando uno de los miembros de la pareja tiene una dificultad, la que sea, es problema de ambos, no importa cuál sea quien lo padece.

Es responsabilidad de los dos miembros de la pareja buscar ayuda profesional que pueda apoyarlos en ese proceso.

Vemos con frecuencia que ambos han desarrollado una disfunción individualmente y cada uno la envuelve en un manto de misterio o se va acomodando y asumiendo que el otro debe dar el primer paso.

Se da el caso en el que una mujer que su pareja le era infiel anteriormente y que en el presente se encuentra tranquilo, si ella nota que él ha desarrollado una disfunción eréctil o un trastorno de eyaculación, no busca ayuda por temor a que si se resuelve, su pareja retorne a su vida sexual activa fuera del hogar y ella perder la tranquilidad que en ese momento disfruta.

Cambia el disfrutar de una vida sexual gratificante por la tranquilidad de tener a su marido en casa.

Ambos casos son muy peligrosos, no solo altera la vida sexual, sino la vida cotidiana.

Si se encuentra en esa situación, la ayuda es imprescindible, pues el terapeuta trabajará tanto el problema sexual como el de infidelidad, dándole la oportunidad de disfrutar a plenitud de su vida sexual y de tranquilidad emocional.

Twitter: @AmalfisDra

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