¡Véndanla ya!

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José Báez Guerrero

La venta de Punta Catalina motiva comentarios disparatados. Fueron certeros quienes se indignaron por los sobreprecios, innegables pese a la bendición de la comisión de notables. El proyecto salió más caro que lo presupuestado.

Pero no siempre es mal negocio vender por menos del valor en libros del costo. Considérese cómo se aprecia el 50% que sigue siendo del Estado al vender.

El Gobierno ganará no solo el ingreso junto de varios años de beneficios, sino que además deberá calcularse el ahorro para toda la economía nacional de la reducción del costo de la compra de energía por parte de las distribuidoras, al sacar de mercado a generadores de alto costo.

Esto estimula otras inversiones privadas, como las recién anunciadas por AES y CEPM para utilizar gas natural, incluyendo un gasoducto.

Con el ingreso por la venta del 50% de Punta Catalina el Gobierno puede construir o invertir para la construcción de más plantas u obras de gran impacto económico y social. La gerencia privada evita mayores tejemanejes de corrupción política.

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