Veda comercial de Haití

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Por relaciones Económicas Internacionales se entiende el flujo de las transacciones económicas de bienes yservicios más el volumen de operaciones financieras entre un país y el resto del mundo.

Desde hace muchas décadas el hombre ha sentido la necesidad de movilizarse de un destino a otro, de enviar y recibir algún tipo de mercancía, además, hay otras actividades económicas transfronterizas:

Como las migraciones, las actividades educativas, culturales y de intercambio de información y comunicaciones y las transferencias tecnológicas. Cada uno de estos tipos de transacciones tiene lugar a través de reglas del juego e instituciones que regulan el comportamiento de los agentes participantes.

En las transacciones entre agentes de dos sociedades, el proceso de intercambio en cada parte tiene diferentes niveles de expectativas y procedimientos y se carece, ordinariamente, de mecanismos comunes de supervisión y adjudicación. Estas diferencias en el terreno institucional dificultan los intercambios. Mientras mayores sean los acuerdos institucionales que guíen y regulen los intercambios entre dos sociedades, más fáciles y frecuentes serán las transacciones intersociales entre ellas. Las distancias institucionales tienen una importancia comparable a las distancias físicas en la determinación de los volúmenes de los intercambios entre los países.

Estos señalamientos que envuelve la teoría del comercio internacional, los hacemos para referir el comportamiento desleal en materia de comercio de Haití hacia la República Dominicana. Aunque no exista un marco de acuerdo jurídico comercial entre ambos países, la realidad es que en la praxis existe una concurrencia de mercancías y flujos de divisas entre empresas y personas de una parte y la otra de la isla.

A raíz del terremoto Haití ha quedado bajo una especie de tutela por parte de las principales potencias, básicamente EE, UE, Canadá y Brasil, es lógico que la permanencia y la colaboración de estos países estén ayudando a cambiar la mentalidad de los sectores productivos y comercialesde Haití, ligado al poder político de turno. Están viendo lo que desde Santo Domingo no se ve en materia comercial.

La causa a esta condicionante de veda comercial de Haití sobre los productos Dominicanos, está en los intereses foráneos de los países que allí están envueltos. La Veda seguirá a los productos nacionales, los sectores productivos nacionales deben establecer una estrategia que requiere de un cambio de mentalidad comercial, una nueva visión comercial frente a Haití, y hacia nichos de mercados diferentes, romper con la vieja tradición conservadora y moverse con más agilidad comercial con los miembros del CARICOM y el RD-CAFTA.

Pienso que en realidad hay que establecer un marco comercial regulatorio entre los dos Estados, los líderes de las empresas y grupos económicos dominicanos deben conocer más sobre la realidad política y económica de la sociedad Haitiana. Esta sociedad, aunque haya vivido larga décadas con un Estado débily una sociedad en permanente crisis, noes menos cierto quese mantendrá estática en el orden social, económica y políticamente. Sumémosle a esto el sentimiento de la elite política y comercial que no es pro-dominicana.

El más interesado en mantener asegurado un mercado cada vez más en potencia es la República Dominicana, creamos que el crecimiento del comercio internacional mejora las condiciones de vida de nuestras gentes, que proporciona mayor nivel de empleo y con esto no debe jugarse para mantener equilibrio social. La apertura comercial formal institucionalizada garantiza mayor confianza y seguridad de la producción nacional.

La cercanía representa una ventaja competitiva para las empresas dominicanas, y para los consumidores haitianos precios más bajos y justos. Vamos a un libre comercio con Haití, sin trabas ni discriminación comercial.

Haití, después de EE, UU es el mercado más importante que tiene las empresas dominicanas para expandir su crecimiento, es el intercambio de mayor ventaja comparativa y competitiva, con una Balanza Comercial muy favorable para el país. El intercambio comercial entre ambos países se estima en unos US$3,184.26 millones al año, con un saldo positivo a favor de República Dominicana de US$2,845.19, según las cifras suministradas por la DGA –CEI-RD.

Al 2011 las exportaciones dominicanas hacia Haití alcanzaron los US$ 499.76 millones de dólares, frente a unos US$59.86 millones de Haití hacia la República Dominicana, para una diferencia negativa de US$439.9 de Haití. Este es el único país con el cual nuestro país tiene un alto superávit comercial.

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