¿Vamos hacia el desarrollo?

Hace mucho que se habla de implementar una estrategia nacional de desarrollo a largo plazo de la República Dominicana, con este nombre o con otros parecidos, pero que busca, esencialmente, hacer que el país avance hacia el progreso.
Eso, recientemente, fue traducido por el titular de la Secretaría de de Economía, Planificación y Desarrollo como una acción conjunta para hacer “un Estado con instituciones eficientes y transparentes, al servicio de una ciudadanía responsable y participativa, que garantiza la seguridad y promueve la paz y el desarrollo”.
O sea, “una economía articulada, innovadora y sostenible, con una estructura productiva que genera crecimiento sostenido y empleo de calidad”. Hay que preguntarse, ¿cómo vamos a hacer esa transformación del país que tenemos a este país que queremos?
No parece sencillo, tomando en cuenta que jamás conseguiremos desarrollo con un servicio energético sin presente ni futuro. Sin ese servicio fundamental, y con los costos por las nubes, no importa que se diseñen nuevos regímenes de incentivos al desarrollo productivo y la atracción de las inversiones extranjeras.
El Gobierno, los expertos involucrados y los inversionistas del área deben emplearse a fondo. Las prioridades están a la vista. Hay problemas que no soportan que se pospongan un minuto más. La crisis y el alto costo de la energía eléctrica son puntos muy sensibles, si queremos realmente ver un país en vías de desarrollo.