Vamos bién, muy bién

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Hugo Lopez Morrobel

Existe la creencia de que nada viejo sirve para nada, que hay que echarlo a un lado, porque se convierte en un estorbo.

Esa percepción sobre lo viejo se expande cada día, en especial en nuestras sociedades de países bananeros, dado que en otros lares, se respeta y se valora todo lo que tiene cierto valor histórico.

Ese es un fenómeno prácticamente nuevo, debido a que hace unos años, no tan lejanos, cuando una persona de edad le llamaba la atención a una persona más joven de edad, se le oía y se le agradecía el consejo. Hoy lo menos que se le llama es “viejo del…”, lo que demuestra la pérdida de valores que ahora mismo se hace muy difícil rescatar, porque nada de mucha o mediana edad, vale “la pena”.

Me llama la atención esta actitud de muchos dominicanos que ignoran a sus viejos ídolos, muchos de los cuáles mueren sin pena ni gloria.

El deceso de una de nuestras mejores atletas de todos los tiempos en voleibol, Nelly Pineda, es la mejor muestra del camino que estamos recorriendo.

Si así es como se hace patria, estamos inmersos en una verdadera trampa de la cual será muy difícil salir, a menos que no busque “la guardia de Mon”.

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