Vacunas de inequidad
Las vacunas contra el Covid-19 se han convertido en la nueva expresión de la inequidad. Mientras hay países que luchan por obtener dosis con la cual iniciar el proceso de inoculación de su población, otros han reservado hasta cuatro veces la cantidad de vacunas que requiere la suya.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado la voz de alerta; el papa Francisco ya ha criticado esa práctica.
Los países más poderosos están aprovechando su posición de dominio hasta para acaparar la producción futura de las vacunas.
La comunidad internacional no puede permanecer impávida ante ese comportamiento, pues el acceso equitativo a las vacunas debe primar en el mundo.
República Dominicana está entre los países que fueron previsores y reservaron las vacunas necesarias como para cubrir su población con mucho tiempo de antelación, pero el inicio de la recepción podría estar a expensas de que las naciones poderosas se sientan satisfechas.
Desde el Gobierno se realizan esfuerzos por recibir las primeras dosis en febrero y así iniciar con el personal sanitario más expuesto, pero todo parece indicar que el proceso será largo y podría llegar hasta fin de año.
El Covid-19 ha atacado por igual a todos los países, no ha discriminado, pero al parecer que la vacuna será el instrumento de inequidad.
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