Heridas que parecía habían curado en el seno del movimiento olímpico, todavía siguen abiertas y sangrando profusamente, a pesar de que varios sectores están tratando de ocultar la hemorragia con llamados a adoptar por necesidad el bautizado “Juego Limpio”.
Antonio -Collin- Acosta, quien buscó la reelección del Comité Olímpico, sale a la palestra pública llamando a restaurar la credibilidad que se esfumó desde el último proceso comicial en diciembre del 2022.
Resulta que Acosta hasta ahora no había tenido “vela en ese entierro”. De repente se une al llamado de un candidato opuesto a los actuales directivos, que lo vencieron cuando intentó seguir presidiendo el organismo.
Sería saludable que de “buena o mala gana”, más dirigentes se unan al llamado de unidad, dado que esa filosofía debe primar por necesidad, teniendo en cuenta que las demostraciones de desunión, fragmentación y segregación que se registran desde hace tiempo, han estado produciendo estragos significados al deporte.
Quiera Dios que todos estos pedimentos de prudencia, concordia y unidad, sean sinceros, porque algunos de los que abogan por paz y armonía, en la práctica, por lo bajo, se han caracterizado permanentemente por ser verdaderos expertos en anarquía y algo más.
RADARES. Excelente, el número de jugadores que se está reportando a los entrenamientos de los equipos del béisbol invernal. Se nota que los directivos, gerentes y dirigentes están en lo suyo al 100 %, lo que garantiza un campeonato de muy buena calidad competitiva… Tras las construcciones y reparaciones que se realizaron con motivo de los Centroamericanos y del Caribe, debe haber un organismo que vele permanentemente por el manteniento de las obras, para que no ocurra lo de siempre.