Una y mil ferias de empleos
Siempre se ha dicho que en la educación está la base del desarrollo personal e integral de los ciudadanos y de un país, de manera general.
Sin embargo, luego de que una persona se hace profesional con frecuencia le toca vivir un verdadero drama para insertarse en el sistema productivo.
Hay instituciones de formación profesional y técnica, incluidas universidades e institutos politécnicos y de formación técnico profesional, que han querido dar un paso adelante y buscar alternativas a este problema.
El caso más reciente es el del Instituto Politécnico Loyola, que celebró en San Cristóbal la primera Feria del Empleo, tomando en cuenta que la provincia tiene una tasa de desempleo que sobrepasa el 25 por ciento.
La entidad educativa, a través de la feria, proyecta buscar colocación a más de 5,000 personas a corto y mediano plazo. La actividad logró concitar la atención de 30 empresas nacionales e internacionales, con lo cual acerca a sus egresados a nuevas oportunidades de trabajo, a la vez que se amplía el programa de pasantías de sus alumnos.
No basta educar, sino poner los currículos en consonancia con los perfiles de empleados y técnicos que necesitan las empresas que tenemos en el país. No basta con certificar en determinados oficios y profesiones, también hay que planificar para mantener al día a los profesionales egresados. No basta con decirles a partir de hoy ustedes son profesionales, también hay que acompañarlos en esa aventura de hallar el primer empleo.
Saludamos la iniciativa del Instituto Politécnico Loyola. Se trata de un ejemplo que puede ser replicado por instituciones de su ramo en todas las ciudades y provincias importante del país.
El Estado debe dar más apoyo a estas iniciativas.