¿Una sociedad de valores?
Aasegurar que vivimos en una sociedad de valores es una utopía.
Ese debe ser el objetivo, pero no será posible mientras continúen dándose tantas injusticias.
Y el deporte no escapa a esa realidad, debido a que históricamente ha sido el último eslabón cuando de inversión se trata.
No es casualidad que la mayoría de las instalaciones deportivas estén en mal estado. Que decenas se encuentran totalmente abandonadas desde hace años, mientras todos los días se realizan promesas de campaña de que serán dotadas de instalaciones, una especie de bobo para aplacar a miles de jóvenes que no tienen dónde practicar deportes o recrearse.
Que nadie se haga ilusiones, porque esa situación no variará en lo más mínimo en 2012.
Una mirada al presupuesto aprobado para el año próximo, el cual nunca se ejecuta ni en un 65 %, es una muestra más que fehaciente.
Se necesita un cambio radical, porque de lo contrario jamás podremos lograr una real sociedad de valores.
Estamos pues, ante un reto de primer orden que debe ser ejecutado ¡Ya!