Una realidad desoladora
Hoy es el Día Mundial de la Alimentación, pero los datos ofrecidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) nos ofrece una realidad desoladora.
Plantea la entidad que hay mil millones de personas mal nutridas. O sea, mal alimentadas, que tienen serias dificultades para obtener regularmente sus alimentos o los alimentos que consumen son poco nutritivos.
La realidad descrita toca sensiblemente a Haití, donde existe un cuarto de la población bajo el flagelo del hambre. Un país limítrofe con República Dominicana, y también vía fácil para la inmigración de miles de ciudadanos del país vecino. La FAO en su informe plantea que como resultado de la crisis económica, los pobres del mundo no han tenido más remedio que disminuir sus comidas y comer alimentos menos nutritivos, recortar sus gastos de sanidad y educación y vender sus activos.
La crisis económica, la falta de planificación agrícola y el crecimiento democrático son tres factores que inciden en la crisis de alimentos de los países que conforman a Latinoamérica.
La vocación agrícola de República Dominicana tiene que ponerse a prueba. No hay que esperar que el flagelo del hambre toque nuestras puertas para reorientar o fortalecer la producción del Campo. Debemos tomar medidas para impedir el avance de la crisis y así no tomar acciones bajo la presión del problema. Estamos a tiempo.