Una plaga que crece
La principal plaga del siglo es el narcotráfico, planteó el presidente Fernández en México, donde participaba, junto a 31 mandatarios, en la Cumbre de los países de Río. Pero hay que agregar que se trata de una plaga sin control, que crece y se expande por todo el mundo.
Ante esa realidad, ¿qué ha pasado? ¿Por qué esa plaga se expande sin control y amenaza con arropar el mundo? Un mundo preocupado, que adelanta ideas y propuestas que más bien lucen como alicientes para que el problema se haga más fuerte, como es legalizar su uso y venta.
En algo están claro los líderes mundiales. Legalizar las drogas sería más perjudicial para los gobiernos, la juventud y todos los frentes que a diario luchan contra esta plaga, aparentemente, incontrolable.
Todos sabemos que una plaga necesita un plaguicida poderoso. De lo contrario, con correctivos de bajo impacto, el mal se hace inmune, crea anticuerpos, crece, se multiplica y se torna más amenazador.
El narcotráfico, la oferta, venta y uso de la droga ya es un tema global, una plaga en todo el mundo. Con el ánimo de no generalizar, hay que empezar por casa. Esta plaga, de mantener su ritmo de crecimiento, puede minar y comprometer el cuerpo del país, del Estado, de una inmensa cantidad de hombres y mujeres que, aún sanos, pueden ser tentados. Ante la advertencia del presidente Fernández hay que redoblar el combate al narcotráfico, hay que combatir la droga y hay que blindar fuertemente el país contra la tentación.
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