Una misión difícil, pero posible

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Hugo López Morrobel

La participación en eventos internacionales, y más uno con la dimensión universal, como son unos Juegos Olímpicos, atraen la atención de todos los aficionados al deporte sobre las probabilidades de que sus atletas alcancen medallas.

En los últimos días, tras todos los actos de despedida muy bien publicitados que se han efectuado en honor a los competidores que verán acción en Tokio, Japón, el fanático no pierde la oportunidad de acercarse a uno para que lo oriente o los “ponga más o menos claro y al tanto”, sobre las posibilidades de éxito.

El público sabe que los Juegos Olímpicos no son juegos regionales, como Centroamericanos y del Caribe o Panamericanos, donde se pueden hacer proyecciones con un alto por ciento de acertar.

La realidad es que siempre con atletas poseedores de un corazón gigante como los nuestros, es posible cualquier logro, pero a veces no es solo corazón y deseos, se necesitan otros elementos que no llegan a ellos durante y después de su preparación.

Creo que las Reinas del Caribe y el béisbol harán un buen papel, pero mis esperanzas están cifrada en los deportes de combate, en especial en el boxeo, cuyo historial es muy bueno en eventos de ese alto nivel.

También podrían dar sorpresas agradables en taekwondo y levantamiento de pesas.
La tarea no es nada fácil, habrá que sacar de abajo y de arriba, no es una “misión Imposible”, porque, reitero, todos nuestros atletas están motivados por diversas razones, en especial por incentivos económicos que se anunciaron.

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