Una lección para los dominicanos
El Gobierno haitiano ha mostrado sus cartas luego de evidenciar que el supuesto asunto sanitario no era más que una excusa para tomar una medida que tenían decidido implementar al margen de cualquier consideración: ponerle trabas a los productos avícolas procedentes de República Dominicana.
Inicialmente utilizaron un argumento que resultó no ser real, pues hasta la Oficina Panamericana de la Salud ratificó que en República Dominicana no hay gripe aviar como habían dicho las autoridades haitianas para justificar una medida que tomaría de todas maneras.
El Gobierno haitiano admitió luego que la excusa utilizada no se correspondía con la realidad, pero mantiene la prohibición. Sin embargo, el anuncio original, difundido a todo el mundo, puede tener consecuencias perniciosas colaterales para un país que como el nuestro vive del turismo.
Ahora bien, Haití puso las cartas sobre la mesa dejando bien claro que su intención es proteger a su incipiente industria avícola a costa de imponer trabas a las importaciones procedentes de República Dominicana.
Le toca ahora al Gobierno dominicano determinar qué medidas adoptar frente a esa que luce ser una decisión comercial firme de las autoridades del vecino país.
Pero debe quedar claro que esa es la base de su prohibición, no atribuirlo a virus inexistentes.
República Dominicana tiene mucho que aprender de esta lección que le ha dado Haití.
