Una iniciativa que debe ser multiplicada
La difusión entre niños y adolescentes escolares de las reglas para un comportamiento ordenado en las vías públicas, tanto por parte de peatones, como de conductores de vehículos de motor y de tracción muscular, es un paso importante en el camino para cambiar las formas interactivas por las inteligentes.
Es de suponer que niños ni adolescentes conducen vehículos de motor, bicicletas, triciclos ni patinetas eléctricas en las vías públicas, pero son testigos de lo que pasa en las calles y mañana pueden replicar conductas indeseables si no se les instruye acerca de la manera apropiada de hacerlo.
Pueden ser, además, elementos de corrección o moderación si reaccionan desde el interior de un vehículo con observaciones bien fundadas sobre lo que se debe hacer, y lo que no, en situaciones particulares.
Esto a propósito de la información distribuida por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre sobre la graduación de 189 estudiantes del Colegio APEC Fernando Arturo de Meriño como parte del programa de voluntariado Guardianes del Tránsito.
Hace algunos meses estuvo de moda hablar de la reincorporación de la asignatura Moral y Cívica en la escuela. Las formas apropiadas de conducirse en las vías parecen afines con estas disciplinas.
Hay millones de personas en las calles que de tanto conducir de manera ofensiva e interactiva tal vez sea ya imposible recuperarlas, pero si conseguimos que la juventud de las aulas se haga consciente de que hay maneras inteligentes y civilizadas de hacerlo, acaso puede ser debilitado el efecto bola de nieve, o alud, en el que vivimos.
La iniciativa del Intrant debe ser multiplicada.
