Una huelga pacífica
Hay procesos traumáticos, pero necesarios cuando se vive en democracia.
Uno de ellos lo constituye el llamado a huelga que, ante la imposibilidad de agotar un diálogo fructífero, hacen algunos sectores de la vida nacional.
El ejercicio del diálogo y la capacidad de negociación son dos recursos válidos y de uso permanente, aún se crea, erróneamente, que se ha llegado a un tramo donde pueda percibirse que los recursos y las posibilidades de negociación y entendimiento están agotados.
La realidad económica y social que vive la República Dominicana es inocultable, muy sensible y digna de una profunda reflexión, pero siempre hay recursos, desde la mesa del diálogo, mucho más beneficiosos para el Gobierno y los sectores encontrados.
El llamado a huelga ha ganado apoyo, sin que sea el momento de entrar en detalles sobre las características de ese apoyo, consideramos que, al mismo tiempo, las condiciones son favorables para que haya, durante su transcurso, un comportamiento cívico, sin excesos, sin atropellar el derecho de los demás, incluyendo el libre tránsito a todos los que entiendan que deben cumplir con responsabilidades laborales.
El lunes 11 será un día de prueba para muchos sectores.
La más importante de todas, luego de transcurridos los hechos, será la que impongan las circunstancias y podamos evaluar la madurez cívica y el inquebrantable deseo de convivencia pacífica que impera en el país.
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