Una gran oportunidad política

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Desde hace tiempo la sociedad intenta encontrar el camino de la consolidación institucional. Ese deseo se remonta a 1978, cuando en medio de la resistencia de los balagueristas, llamados por aquel entonces “dictadores” e “imperialistas”, el pueblo eligió “el cambio sin violencia”.

Fue a través del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y su campechano y popular candidato presidencial, Antonio Guzmán Fernández (don Antonio), que la población puso fin a la era de los doce años, heredera de la traumática, sanguinaria y férrea dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

Juan Bosch, elegido democrática y mayoritariamente (59.53 %) el 20 de diciembre de 1962 como primer presidente dominicano, tras la decapitación de la tiranía, fue depuesto el 25 de septiembre de 1963, con un fatal golpe de Estado, tras haber asumido el Poder, el 27 de febrero de ese mismo año.

Todavía penden sobre la sociedad, representantes de algunos de esos sectores, expuestos o clandestinos, que por aquella época impidieron el mantenimiento del profesor Juan Emilio Bosch y Gaviño

Tras la guerra de abril de 1965, provocada por el reclamo del respeto a la Constitución y la vuelta al poder del destituido profesor Bosch, hubo elecciones en 1966. Arrancó, entonces, “la era de los doce años”, de amarga y dolorosa recordación, de Joaquín Balaguer.

En 1978 se escribía una nueva página en la historia de la democracia y comenzaron a surgir espacios de libertad, algunos de los cuales rayaron en el libertinaje; derechos tan individuales que, paradójicamente, sepultaron el concierto de voces colectivo; y acciones tan perniciosas que pusieron fin a la vida de un hombre bueno, serio y comprometido, a quien la posición de Jefe de Estado no le hizo olvidar su formación familiar.

El presidente Silvestre Antonio Guzmán Fernández se suicidó el 4 de julio del 1982, 42 días antes de entregar la jefatura del Estado a su compañero de partido, Salvador Jorge Blanco, quien sustentó su campaña electoral en la consigna de “manos limpias” y la crítica implacable a las ejecutorias de quien lo antecedería, su compueblano santiaguero, y el vicepresidente de la República, Jacobo Majluta Azar.

En 1986, Joaquín Balaguer vuelve a tomar el poder, por diez años consecutivos.

Tras una profunda crisis política, desencadenada en 1994, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con Leonel Fernández a la cabeza, gana la Presidencia de la República en 1996, por primera vez. La gestión inicia cambios sustanciales y novedosos en la estructura convencional e institucional del país. Desde entonces, hasta ahora, continúan, no hay dudas.

Hoy, hay una sociedad más exigente, crítica y participativa, que pide más acciones que generen profundas y verdaderas transformaciones sociales, institucionales y económicas. El momento es oportuno. Es inaplazable. Y el PLD, lo sabe.

*Por Patricia Arache