Una gran muestra de solidaridad
Ha culminado el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros al cual se acogieron unos 250 mil extranjeros, la gran mayoría de ellos haitianos, una cifra que excede en 20 por ciento los 210 mil que se tenían estimados inicialmente.
Ahora empieza un trabajo de depuración y clasificación de los expedientes para determinar cuáles pueden ser beneficiados con alguno de los estatus migratorios establecidos en nuestra legislación.
Para una país pobre como República Dominicana se trata de un verdadero “dar hasta el dolor”, pues hablamos de un Estado pobre que no está en capacidad ni de atender a los suyos.
El modelo del Plan implementado por República Dominicana bien pudiera ser un referente para el mundo, pues ha sido un programa expedito, gratis, fácil y abarcador.
La Dirección General de Migración ha anunciado también las estrategias que se adoptarán para reaplicar las disposiciones de la ley de Migración relativas a los extranjeros que residen en el país de manera ilegal y que estuvieron en receso durante los 18 meses de duración del Plan Nacional de Regularización.
República Dominicana ha dado una muestra más de solidaridad con Haití, muy superior a la que han ofrecido otras naciones que, pese a ser ricas, llegaron hasta a cerrarles sus hospitales a haitianos afectados por el terremoto de 2010.
Sin embargo, los prejuicios contra nuestro país y el afán de lucro de organizaciones de la sociedad civil garantizan que se intentará menospreciar esta gran obra. Eso no debe sorprender a nadie.
