Una esperanza
De acuerdo al convencimiento del presidente Fernández, el Gobierno concluirá todas las obras de infraestructura en un tiempo muy corto, antes de que concluya su mandato.
Entre las obras citó las carreteras de Uvero Alto a Miches, Jarabacoa, Constanza, Cazabito, la Autovía del Este, la autopista Santo Domingo-Samaná y el Bulevar del Atlántico.
Una sola de esas obras, el túnel que conecta a las avenidas Ortega y Gasset y 27 de Febrero con el entorno de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, tiene un costo de 55 millones de dólares.
En contraste con esta impresionante inversión cientos de miles de empleados públicos han esperado durante cuatro años un aumento salarial. Sobre todo, empleados públicos que no están amparados por gremios o asociaciones profesionales que defiendan sus intereses.
Hace poco, al menos para el sector público, se abrió un rayo de esperanza, luego de que el sector sindical conversara con el vicepresidente de la República para contemplar un aumento salarial a empleados públicos, mediante partidas especializadas en el presupuesto que entrará en vigencia en próximo año.
Una esperanza que podría ser satisfecha, porque más que con obras los dominicanos viven del sueldo mensual que, fruto de la inflación, cada día tiene menos poder adquisitivo.
leídas
