Una escuela de calidad
El calendario escolar vigente, mediante el cual se rigen tanto las escuelas públicas como los colegios, sufre al año una serie de interrupciones, por diversas razones, muchas veces por fenómenos naturales.
El tema de cómo revertir esta realidad está sobre el tapete. Muchos expertos en la materia plantean que no puede haber una educación de calidad sin un respeto a la carga docente definida en el calendario escolar.
El tiempo de docencia y planificación es vital. Tiene que ver mucho con el trabajo que hacen tanto los profesores como los alumnos en el aula, pero también con el tiempo de planificación de qué deben aprender durante el año. Se trata del tiempo que deben permanecer los estudiantes cada día en las aulas y la cantidad de conocimientos que deben obtener al finalizar el año escolar.
Se trata de dos variables que no se consiguen armonizar. Si hay menos horas de docencia, como ocurre, habrá menos tiempo para que los estudiantes dominen los contenidos de cada disciplina; y por tanto, estamos ante estudiantes que no alcanzan la calidad escolar deseada.
La variación del calendario escolar, para alcanzar un mejor aprovechamiento en la escuela, es un tema muy sensible, que involucra a muchos sectores, no sólo al Estado, y por tanto debe ser discutido con sensatez, con tiempo, con detenimiento. Pero, definitivamente, es algo que hay que hacer.
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