Una designación y cambio de política

La destitución de Radhamés Segura como vicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDEEE) se tenía como un hecho, como forma de quitarle presión a las relaciones del sector empresarial, y del presidente Leonel Fernández darse un nuevo aire ante las presiones por la crisis energética que agobia al país.
Lo que para muchos sí constituyó una sorpresa fue la designación del empresario Celso Marranzini al frente de la institución que lidera la participación estatal en el negocio eléctrico.
Segura y Marranzini eran los rostros visibles de dos visiones muy diferentes de cuál debe ser la participación del Estado en el sector eléctrico. El que en lo adelante dirigirá la CDEEE llegó hasta a pedir que el sector público se retirara del negocio eléctrico y que se limitara al rol de regulador. El ahora destituido era abanderado de la posición de que el Estado puede ser tan o más eficiente que el sector privado.
Marranzini fue presidente del Consejo de Administración de la anterior Corporación Dominicana de Electricidad durante el período en que se preparó y ejecutó la capitalización para entregarle a la gestión privada las empresas de generación y comercialización de energía.
El mensaje no puede ser más claro.
En lo adelante el modelo del sector energético sufrirá un viraje radical, con vocación a devolver la participación privada en las empresas de distribución reasumidas por el Estado luego de un sacrifico económico superior a los mil millones de dólares tras ser quebradas por las empresas privadas que las regenteaban.
Le deseamos suerte a Marranzini en la misión que el presidente Fernández le ha encomendado y ojalá que esta vez, bajo su rectoría, la participación privada sí sea exitosa, porque el país no puede prolongar eternamente la crisis energética.