Una de las víctimas de Moca se arrastró hasta la puerta de la casa materna y clamó que no lo dejaran morir

MOCA.-“¡No me dejen morir, no me dejen morir!”, fueron las últimas palabras del doctor Leonardo Jiménez Solorín, uno de los dos hermanos ultimados a tiros ayer por un cuñado en medio de una reunión familiar.

Herido de muerte, Leonardo logró llegar desde el patio hasta la puerta de la calle de la casa materna. En el momento nadie pudo socorrerlo.

Entretanto, su victimario, el odontólogo Alberto Rafael Núñez Sánchez, que ya había ultimado a su hermano Olegario Jiménez permanecía sentado en una mecedora, con la pistola calibre 9 milímetros entre las piernas.

Testigos de la tragedia dicen que no hubo más víctima entre los diez hermanos Jiménez presentes porque el arma del homicida se encasquilló tras disparar por lo menos diez veces consecutiva.

Varias versiones recogidas en el lugar señalan que la discusión se produjo por un dinero, pero hasta ahora se ignora quién le debía a quien.

Entretanto, Víctor Jiménez, hermano de las víctimas, dijo que el responsable del doble asesinato se presentó a la residencia donde estaban celebrando una reunión familiar y sin mediar palabras la emprendió a tiros contra uno de ellos y luego disparó contra la otra víctima.

Empero, versiones de los vecinos señalan que sí se produjo una discusión en la casa de los Jiménez, entre los ahora difuntos y su victimario, tras lo cual este último salió de prisa de la casa y regresó poco después arma en manos y sin mediar palabra la emprendió a tiros contra Olegario.

En esas circunstancias intervino Leonardo, pero también fue baleado mortalmente por su cuñado. Murió poco después en un centro de salud.

Víctor Jiménez pudo acercarse al homicida para desarmarlo, pero ya era tarde.

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