Una cumbre histórica

En nombre de Haití se han hecho, antes y después del terremoto del pasado 12 de enero, muchas cumbres.

La cumbre de Punta Cana, que se hará dentro de varias horas, será la más importante desde el punto de vista simbólico y práctico, ya que se hará en la República Dominicana, el país más próximo, geográficamente limítrofe con el país que gobierna René Preval y vinculado históricamente a todo su dolor y desencuentros como nación.

Hay discursos oficiales, según la agenda, pero lo que hará histórico este encuentro no estará en los discursos o quienes los pronuncien. Si fuera por los discursos –ha dicho un carismático presidente de la región, en Latinoamérica no habría problemas sociales. El encuentro es un punto de partida; y al mismo tiempo, un punto de ruptura con el pasado de Haití. Un punto donde quedará definido, y en marcha, todo un programa de trabajo e inversiones que movilizará la atención del mundo de manera práctica.

La causa de Haití llegó a su punto de apoyo, el punto de apoyo que se necesitaba para mover un mundo que ahora tiene una gran oportunidad. Un mundo más solidario, más sensible, más oportuno, que entra en sintonía y aporta para que Haití empiece a ser otro desde el punto de vista económico, territorial, institucional, cultural y artísticamente.

Una vez terminen los discursos empezará la historia. Una historia grande, diferente y que iluminará el difícil camino que ha tenido Haití de una manera diferente. El encuentro que inaugurará el presidente Leonel Fernández, su par René Preval y el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton servirá para rehacer la historia en un país pobre del Caribe que necesita otra historia.