La Feria Internacional del Libro de Santo Domingo constituye mucho más que una sucesión de presentaciones de obras, conferencias y actividades culturales.
Durante los días de su celebración, se convierte en una gran fiesta de la cultura y en un espacio de encuentro al que vale la pena asistir.
Por eso queremos estimular a las familias dominicanas a darse la oportunidad de visitarla.
Acudir a la feria es entrar en contacto con los libros, pero también con escritores, editores, libreros, artistas y, sobre todo, con miles de personas que comparten un mismo espacio alrededor de la cultura y el conocimiento.
Para los niños y jóvenes la experiencia adquiere una importancia particular. Llevarlos a recorrer pabellones, hojear libros, descubrir autores o participar en alguna actividad cultural puede contribuir a despertar una curiosidad que difícilmente se consigue mediante una exhortación a leer.
El hábito de la lectura se fomenta leyendo, pero también creando alrededor del libro experiencias agradables.
La feria permite recordar que la lectura sigue siendo una de las herramientas más poderosas para desarrollar la imaginación, enriquecer el lenguaje, conocer otras realidades y formar ciudadanos con mayor capacidad para comprender y cuestionar el mundo que los rodea.
Una sociedad que aspira a progresar necesita ciudadanos que lean. Y toda ocasión que nos acerque a los libros merece ser aprovechada.