Una carretera con  sus características

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La Romana.-La carretera Santo Domingo-La Romana tiene la peculiaridad de que usted puede encontrar una variedad de artículos y lugares que cuentan su propia historia y negocios construidos a la intemperie del día a día.

Para descubrirlos debe ir atento a lo largo de los cien kilómetros que componen la vía y sus cuatro carriles, donde puede adquirir una gran variedad de artículos.

Valerio Heredia es un hombre nativo de La Romana y para ganarse la vida lleva 30 años vendiendo cangrejos.

Heredia, de 46 años y piel morena, dice que con ese empleo informal mantuvo a once hijos y hoy sigue ganándose la vida. Mientras prepara una “ensarta” de cangrejos para venderla a RD$300, en plena vía, continúa amarrando las grandes muelas a los crustáceos, que dejan su marca en las manos y brazos del hombre.

Los frutos de la naturaleza

Otro que se gana la vida para mantener a cuatro muchachos y a su madre es Rafael Rivera.

“Yo recojo todo lo que me da el monte”, dice Rivera mientras muestra su mercancía para venderla.

Para presentar las variedades que recolecta en el monte utiliza una mesa construida con cubetas y cajones plásticos. Luego le coloca una tabla encima, y listo, a vender limones, naranja agria, y todo lo que la naturaleza le da.

“Yo mando a mis hijos a la escuela para que no pasen los mismos trabajos que yo”, dice el agradable hombre, quien siempre responde con una sonrisa en los labios.

De todo para llevar

Pero él no es el único que vende en la vía de Santo Domingo hacia La Romana y viceversa.

Además, están una madre y su hija, quienes no quisieron identificarse, y que también se dedican a la venta de frutas como cereza, guanábana, y limón.

“Lo hacemos para ganarnos el peso y no morirnos”, dice la hija.

Bueno, si no les interesa llevar cangrejos ni frutas para jugo y por el contrario les apetece degustar un queso de hoja o simplemente endulzarle la vida a su familia usted hará una parada casi obligatoria en el parador de Queso de hoja y Dulce. ¡Ah!, no busque un local de block o una casa de madera.

Debe buscar un furgón con una mesa plástica colocada en la parte frontal, porque allí colocan toda una gran variedad de dulces de todos los sabores y quesos.

Otra cosa, el letrero del local está pintado a mano y no está en la vía. Se dará cuenta del lugar porque siempre hay muchas personas comprando.

Por último, les aconsejo que cuando hagan este viaje no conduzcan, para que disfruten el trayecto

“Hacer de tripas corazón”

Ramón Valdez, administrador del parador Pascual, criticó la cantidad de impuestos que tienen los pequeños negocios.

“Nosotros no estamos ganando con qué pagar tantos impuestos. Aquí se paga impuesto al turismo, Medio Ambiente y al Ayuntamiento, sin recibir casi visitantes”, dijo.

Calificó la situación de “insoportable” y que de seguir así los catorce empleados que allí laboran perderán el empleo.

El negocio tiene un año abierto y dice que la inversión hecha no la han podido recuperar.