¡Una buena!, pero
¡Al fin!, una buena noticia: la República Dominicana y Haití se han puesto de acuerdo para que una universidad de aquí instale allá una extensión desde donde fluirá la enseñanza sin colores, sin banderas y sin prejuicios.
El gran paso lo dará la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa), con la aprobación del presidente René Preval, de Haití, cuyas autoridades han planteado, además, que el idioma español forme parte de los programas académicos que se impartan.
Ahí tenemos los dominicanos otra lección que nos dan los haitianos: mientras ellos entienden que es conveniente el aprendizaje del idioma español que hablamos de este lado de la frontera, nosotros no nos ocupamos de aprender el creole o el francés.
La buena noticia de que Utesa hará acto de presencia en Haití, debería ir acompañada de otra que diga que nosotros también estudiaremos para entendernos mejor y de igual a igual con nuestros vecinos. Que alguien recoja la sugerencia.