Un voto de confianza
La nueva ministra de Educación es una maestra de larga data que llega a esa posición precedida de una buena fama en el sector educativo.
Llega con muchos retos y grandes expectativas por parte de una población que ha venido observando con preocupación cómo se deteriora la calidad de la educación nacional.
Cada estudio internacional nos coloca en lugares vergonzosos en todos los renglones educativos.
La profesora Josefina Pimentel tiene sobre sus hombros una responsabilidad que no podrá cumplir a cabalidad sola. Necesita del concierto de toda la nación, incluyendo una dotación presupuestaria adecuada.
Bien haría la Ministra en propiciar los espacios de participación para que se integre en las mejoras del sector todo el que tenga algo que aportar.
Las mejores iniciativas han surgido no de un sombrero de mago, sino de los debates constructivos en los que participan autoridades, maestros, empresarios, padres y organizaciones privadas que trabajan por las mejoras educativas.
Otro gran reto es recuperar la confianza en el desayuno escolar, uno de los programas sociales más trascendentes.
El control de calidad y la transparencia son fundamentales para alcanzar los objetivos.
Sobre la nueva Ministra también recae la responsabilidad de revisar los tan cuestionados textos integrados, elaborados sin la suficiente discusión por parte de los técnicos nacionales.
Esa imprevisión podría costarle al país y al sistema cientos de millones de pesos. Insistimos, la nación no puede dejarle todas esas cosas a una sola persona, y ella debe saber que tampoco podrá sola.