A pesar de los logros extraordinarios que han venido cosechando de manera constante, los boxeadores dominicanos en eventos regionales, continentales y mundiales, se continúa percibiendo una especie de “marginalización” hacia esa disciplina.
Ese es una situación que retrata de cuerpo entero a la propia sociedad inmersa en los deportes, debido a que esa exclusión es producto de la exclusión social a que son sometidos quienes se desenvuelven en estratos más bajos de las sociedad en términos educativos y económicos.
No hay que ser un experto para saber que el boxeo aficionado y profesional dominicano siempre ha sido un motor que impulsa aspiraciones de superación desde los estratos más famélicos con el objetivo de alcanzar estadios más prósperos.
Tras la sobresaliente actuación de nuestros pugilistas en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde el boxeo conquistó siete medallas de oro y una de bronce, hay que producir un cambio radical en el tratamiento que en términos generales recibe esa disciplina.
Hay que reconocer que los actuales dirigentes han estado realizado un gran esfuerzo, por todos los medios a su alcance, el derribar la mayoría de los obstáculos que se presentan, sin embargo, falta mucho por hacer para salir del espectro de marginalidad en que han mantenido a esa disciplina .
En ese sentido, felicito a Raquel del Río, presidenta de Central Boxing, por el reconocimiento a los campeones de Santo Domingo 2026, en cuyo acto resaltaron las historias de sacrificio, disciplina y perseverancia de cada uno de los medallistas para alcanzar el podio.
Los boxeadores, es seguro, seguirán trillando el camino de la victoria, por lo que su trabajo debe recibir el reconocimiento de la sociedad.