Un socio poco fiable
El Gobierno dominicano ha tenido suficiente como para darse cuenta de que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, podrá ser un socio convenientemente generoso, pero para nada estable o confiable en asuntos de trascendencia.
Ha demostrado hasta la saciedad que se trata de una persona voluble, que en cualquier momento puede cambiar de parecer y actuar de la forma más desconcertante.
En muchas oportunidades ha demostrado que si está en una posición de fuerza puede tomar cualquier represalia cuando no se le complace o se actúa conforme a sus creencias o caprichos.
Frente al presidente Hugo Chávez las autoridades dominicanas no podrán alegar ignorancia.
Si el Gobierno dominicano, encabezado por el presidente Leonel Fernández y una corte que al parecer se desvive frente a los encantos de Chávez, persiste en sus intenciones de venderle a Petróleos de Venezuela, S. A. (PDVSA), el 49 por ciento de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo, será el único responsable de cualquier situación incómoda y hasta peligrosa que genere uno de los futuros exabruptos del Mandatario venezolano.
No hay que olvidar que ya en una ocasión, por un diferendo con el entonces presidente Hipólito Mejía, Venezuela retrasó intencionalmente el suministro de combustibles a la República Dominicana, situación que pudo sortearse buscando otros suplidores.
La gratitud por las condiciones de pago de la factura petrolera con Venezuela otorgada por PetroCaribe no puede llevarnos a hipotecar el sosiego en la disponibilidad de los combustibles.
La Venezuela de Chávez es impredecible y por lo tanto un socio poco fiable.
Insistir en una sociedad en la Refinería Dominicana de Petróleo sería una necedad y una imprudencia de parte del Gobierno dominicano, cuyas consecuencias negativas podríamos pagar todos.
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