Un pueblo muy especial

Cualquier sociólogo se sentiría desconcertado al analizar los resultados del Barómetro Latinoamericano del cuál hemos hecho algunas reseñas, pues a simple vista muestra datos difíciles de comprender, en especial si usted no se ha adentrado a la idiosincracia del dominicano.

Por ejemplo, Latinobarómetro nos coloca en la cima de los ciudadanos con mayores niveles de desconfianza interpersonal, pero a la vez somos el pueblo con mayores niveles de satisfacción con la vida.

Y ambos factores, que pudieran parecer contradictorios para un extraño, son perfectamente comprensibles para los dominicanos.

El nuestro ha sido siempre un pueblo “chivo”, con una enraizada “cultura del gancho”, que se manifiesta en todos los estamentos sociales, incluyendo nuestra clase política. Solo los dominicanos podrían entender la expresión “más chivo que una guinea tuerta” y parece que eso es lo que ha reflejado el Latinobarómetro 2015.

Pero así como somos de desconfiados, somos de felices.

El dominicano tiene una actitud tan peculiar frente a la vida y los problemas, que muestra una capacidad asombrosa para burlarse hasta de sus tragedias.

Probablemente esas sean dos condiciones que expliquen muchas otras situaciones, como la no ocurrencias de explosiones sociales en momentos de grandes dificultades, ser cautelosos ante opciones no muy conocidas o convertir en objeto de burla fenómenos que debieran hacer enojar.
En conclusión, somos un pueblo muy especial