Un pueblo guerrero
En abril de 1965 República Dominicana era vista por una parte del mundo como una gran aldea que hasta hacía poco tiempo era propiedad de un señor llamado Rafael Leonidas Trujillo.
Estaban equivocados.
El dominicano era un pueblo que recién se había librado de una dictadura y que vio frustrado su primer intento de instaurar una democracia plena.
Ente el 24 y el 25 de abril se produjo una conjugación de fuerzas civiles y militares para reclamar con las armas el retorno a la constitucionalidad interrumpida con el golpe de Estado de 1963.
Ese alzamiento fue visto con recelo por uno de los ejes que dominaban el mundo en aquellos tiempos de guerra fría.
La soberanía fue pisoteada y un concierto de naciones gobernadas por regímenes no democráticos o serviles al imperio validaron esa grosera y criminal intervención militar.
Esa intervención permitió que el mundo viera la gallardía de los dominicanos.
Hoy conmemoramos el 55 aniversario de la segunda intervención militar norteamericana en el siglo XX, la cual no doblegó al pueblo dominicano.
Esta fecha nos encuentra librando una nueva guerra, pero esta vez contra un enemigo invisible, pero también letal.
Igualmente estamos llamados a no doblegarnos para vencer a un enemigo que amenaza la vida de nuestros ciudadanos y la salud económica.
Hoy como en 1965 demostraremos la capacidad de resistir y luchar de los dominicanos y unidos vencerán al nuevo invasor, mostrándose como el pueblo indomable que siempre ha sido y que seguirá siendo.
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