Un problema que requiere atención
La escuela es un centro para la enseñanza, para el crecimiento y el apoyo de los niños durante su primera escolaridad. Allí se alfabetizan y deben formarse en valores.
Así que los brotes de violencia en algunos centros educativos llaman a la reflexión, ya que se trata de un problema muy sensible a la escuela, a las familias y a la comunidad.
Son tres sectores que inciden a lo interno de las aulas. Los maestros, orientadores, padres y madres, así como las organizaciones de la sociedad, que forman parte del entorno de la escuela, son parte de la solución para consolidar un ambiente de paz y aprendizaje con calidad. Sobre todo en aquellas donde se han producidos hechos lamentables, con estudiantes agredidos o que manifiestan actitud violenta.
El bajo presupuesto que recibe la Secretaría de Estado de Educación es parte del problema, pues impide mayor vigilancia y la implementación de programas de acompañamiento de los alumnos con problemas de conducta. Con mayor presupuesto los centros educativos podrían contar con suficientes orientadores, profesionales que juegan un papel fundamental en el correcto encauzamiento de los estallidos emocionales de los alumnos.
Hay que defender la escuela.
Las autoridades, los maestros y la familia tienen en sus manos la gran responsabilidad de modelar las conductas y entregar a la sociedad niños y niñas que puedan, con una educación en valores, convertirse en ciudadanos pacíficos y responsables, que aporten al futuro de la República Dominicana.
El problema requiere atención.