Un país y cinco problemas
Las encuestas, necesariamente, no son un reflejo directo de la realidad, pero si hay una herramienta para saber cuál es la percepción de la inmensa mayoría de un país hay que recurrir a este sistema de trabajo.
Importa lo que dicen los encuestados, porque son una parte del país con voz y percepción que terminan dando una respuesta sobre los tópicos que trata la encuesta. Y cuando las preguntas tienen que ver con lo económico, lo social o lo político, hay un ejército dispuesto a responder, siempre con la objetividad que lo caracteriza. Es decir, dependiendo de qué lado de la acera se encuentre podrá hablar de la luz del sol o de la bondad de las sombras.
Los últimos resultados de una encuesta dicen que hay cinco problemas históricos que arrastramos los dominicanos hace varias décadas. No importa el orden, cada uno puede ser, en su momento, el más importante.
Si lo presentáramos sin ningún orden son los siguientes: la deficiencia energética, el desempleo, el costo de la vida, la delincuencia y la inmigración ilegal. Todos tienen un sensible vínculo con la economía del país. Es decir, no hay uno solo en el cual no haya una gestión de gobierno fallida. Son todos problemas de Estado.
En una familia y el país se comporta como una conjunción de familias si la economía no funciona, o sea, si el padre o la madre no tienen empleo, hay muchas cosas que en el hogar entran en crisis. El ejemplo, en el país, magnifica sus consecuencias en los problemas de marras. Una conclusión hay: si el Gobierno es el administrador de la cosa pública, por tanto es responsable de darle solución a estos cinco problemas.