Un país pobre y muy apostador

Resulta sencillamente sobrecogedor saber que un país lleno de gente pobre juega en las diversas loterías la astronómica suma de 300 millones de pesos diariamente, cantidad que podría ser mucho mayor debido a la gran cantidad de bancas de apuestas ilegales.

Esa cifra es un indicativo más de la pobreza, pues son muchos los dominicanos que aspiran a cambiar su situación económica con un golpe de suerte.

El Ministerio de Hacienda, de manera muy correcta, ha reducido la cantidad de sorteos de lotería que se producen diariamente. Además se empeña en eliminar las bancas ilegales como primer paso para controlar esa “epidemia”.

Lo ideal sería que posteriormente encamine los pasos para reducir también la cantidad de bancas legales, que se estiman en 30,650 diseminadas por todo el país.

Los pasos dados por las autoridades son válidos si se tienen como el primer tramo de traer orden en ese campo y exponer lo menos posible a los ciudadanos a actividades que pueden convertirse en un vicio con connotaciones patológicas.

Los mismos banqueros están en el deber de sumarse a las iniciativas de ordenamiento de las bancas de apuestas, pero por encima de ellos está el interés nacional y el de los ciudadanos en particular.

Resulta evidente que estamos frente a una problemática social digna de tomar en consideración.