Un país en naufragio

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El naufragio es un proceso por el que una embarcación se hunde mientras navega por cualquier masa de agua y se produce por la pérdida de flotabilidad, que puede haberse originado por diferentes causas.

El país es un barco en naufragio.

Las causas son diversas. Se respira una ausencia de autoridad, la que es necesaria no para imponer la fuerza, sino la razón y lo justo y útil para la sociedad.

La mayoría de las intervenciones del gobierno son a través de políticas públicas de baja institucionalidad, que han creado un sistema de “generosidad” estatal, patrocinado y ejecutado incluso por los legisladores, con el Barrilito y el Cofrecito, oprobiosos mecanismos discrecionales y poco transparentes, lejanos al control ciudadano e institucional, de sustentación y manipulación de políticas particulares, basadas en el reconocimiento de beneficios focalizados y meramente asistenciales y clientelares, distantes al lenguaje y la lógica de los derechos.

Durante las últimas décadas nuestra economía ha crecido sostenidamente, como la que más, pero a costa del endeudamiento inmisericorde del país, enriquecimiento de unos pocos y empobrecimiento de la gran mayoría.

Somos de los países con mayor nivel de corrupción y, lo peor, sin consecuencia alguna, sobre todo para la delincuencia de cuello blanco y funcionarial.

Exhibimos los mayores niveles de desigualdad social, de pobreza material y de conocimiento, caldos de cultivo de nuestra alta criminalidad y la violencia.

En voz de Marc Anthony escuchamos una canción de Flores y Valle, que narra el proceso de deterioro que sufre una mujer que no ha hecho conciencia de que se trata de “un barco a la deriva que se hunde cada día” y aparece el hombre que la ampara, que le dice “ya no te voy a abandonar”, pero “por favor no digas que estás bien”.

Hagamos conciencia de que somos un barco a la deriva.

El país es un “barco frágil de papel”.

Necesitamos sentir que ese barco “tiene aferrado a su timón por capitán y timonel un corazón”, “capaz de vencer la más violenta tempestad” (Cortez).

Presidente, ya no diga que estamos bien. Usted tiene la facultad, capacidad y factores de poder sobrados para tomar el timón, aunque tenga que mover el Comité Político del gabinete.

Debemos expresárselo a quien tiene y puede tanto.

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El Día

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