Un optimismo muy alto
A la población siempre hay que enviarle señales positivas y de optimismo cuando se preside un organismo que regentea un proyecto de alto interés general.
Sin embargo, no se pueden crear expectativas por encima de la realidad.
Cuando se pierde la objetividad sobre la real capacidad que posees, se puede caer hasta en el ridículo, a pesar de tener buenas intenciones.
Y aunque lo último que se pierde es la esperanza, no se puede hacer de ella cómplice de una realidad inexistente.
Con esperanzas, y en algunos casos contando con la suerte como consorte, irá la delegación dominicana a los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Los técnicos del Comité Olímpico sostienen que República Dominicana está en capacidad de ganar cuatro medallas, cifra que entiendo no es realista.
Es más, creo que no se está en capacidad de superar la actuación de Beijing en 2008, donde el país obtuvo oro y plata.
Ser muy optimista es bueno, pero ser demasiado, es muchas veces peor, porque hace que se pierda por mucho la objetividad.
Que nadie se lleve a engaños, ganar una medalla olímpica es una verdadera proeza.