Un mundo de oportunidades

Ana Blanco
Ana Blanco

Creo en las oportunidades. Profundamente. Creo que lo que se queda en un intento o en una teoría siempre anidará en el cajón de lo que pude hacer y no hice. Así como creo en las oportunidades, también estoy convencida de que no llegan solas, que no tocan a tu puerta porque te lo merezcas o porque sean para ti, sino que hay que buscarlas.

Sin embargo, hoy veo a las personas con egos que creen merecer absolutamente todo, y cuando no lo consiguen, empiezan a culpar a todos los que tienen a su alrededor.

Y no hay forma más fuerte de perder oportunidades que pensar que dependen de los demás, en vez de ti. Habrá quien diga que se esfuerza y no lo consigue. Hay que seguir intentándolo. Habrá quien diga que otros tienen mucha suerte y ellos muy mala.

No creo en la suerte. Eso es algo para los que son incapaces de valorarse a sí mismos y creen que la vida les va a regalar algo. La suerte se trabaja, al igual que las oportunidades. Y es que todo en esta vida llega con trabajo. En el mismo instante que aprendes esta máxima, empiezas a ver todo de manera diferente. Ya no esperas, buscas. Sin buscar culpables, asumes las riendas.

Y de repente es cuando se van abriendo puertas, las adecuadas; se van cerrando otras, las que no eran para ti. Y cuando vienes a darte cuenta, esas oportunidades se han transformado en hechos, en éxitos, en avances y vas enlazando una con otra. Aunque no porque “te las merezcas”, sino porque has trabajado para lograrlo.

Cuando asumas esta realidad, dejarás de ver el mundo como un enemigo y lo empezarás a ver como un universo infinito de oportunidades. Llegarán, te lo aseguro.
Y serán mejor de lo que imaginabas.

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Ana Blanco