Un mal ejemplo

Las actuales autoridades educativas, que son las mismas del gobierno pasado, afirmaban que aumentar la inversión en educación no era garantía de que mejorara la calidad.

Tenían y tienen razón.

Pero para la aplicación de los programas que requiere una educación de calidad se necesita dinero y la Ley establece el 16 por ciento del Presupuesto o el 4 por ciento del Producto Interno Bruto, imperando el que sea mayor.

Dejado por sentado todo lo anterior, sorprende que sean esas mismas autoridades las que permitan que en las escuelas se interrumpa la docencia para que la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) celebre unas elecciones que perfectamente pudieron realizar sábado o domingo.

Peor aún, el grupo de la ADP que responde a la corriente oficialista está promoviendo que tampoco se imparta docencia jueves y viernes.

Resulta más que evidente que muchos actores del sistema educativo no están conscientes de la gravedad de la situación.

Cada hora perdida acrecienta las deficiencias.

Lo que parece será una conquista social, destinar los recursos que la Ley manda para educación, tiene que venir acompañado de una jornada de concientización entre las mismas autoridades y en el gremio de los maestros.

El Ministerio de Educación aclaró a EL DÍA que oficialmente la docencia no ha sido suspendida, pero que dará facilidades a los maestros para que voten.

¿Lo harán fuera de sus horas de clases?

Lo correcto es que lo hagan así, pero no creemos.