Un gran país con una gran crisis
En Venezuela se ha roto el orden constitucional y se prevé un desenlace por la vía de la fuerza, en el que podría terminar interrumpido de manera abrupta el mandato de quienes representan el Poder Ejecutivo o de la Asamblea Nacional.
El régimen del presidente Nicolás Maduro se ha encargado de cerrar las puertas a las salidas institucionales a la crisis político y económica que vive ese país y que está expulsando de manera masiva a los venezolanos a otros países.
La decisión de suspender la convocatoria del Plebiscito Revocatorio ha sido condenada por numerosos países del hemisferio y ha provocado que la Asamblea Nacional de ese país decrete una “ruptura del orden constitucional” y que se ha ejecutado “un golpe de Estado contra la Constitución” perpetrado por Nicolás Maduro.
El régimen venezolano desde hace tiempo ha empezado a reprimir y a encarcelar a sus opositores por razones políticas.
Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Honduras, Guatemala, México, Perú y Uruguay han hecho un ferviente llamado a respetar la Constitución, que se mantengan abiertas las vías del diálogo para enfrentar la situación y se respeten los derechos de los venezolanos.
En su sesión de ayer, la Asamblea Nacional ha invocado el derecho a la “rebelión popular” frente a la actitud del régimen de Maduro.
El presagio no es halagüeño. Ojalá la violencia no se adueñe de las calles de Venezuela y que se respete la institucionalidad.